¿ Asumes hoy el reto de buscar al Señor?
Dios, en su infinito amor y sabiduría, nos creó como seres completos, con cuerpo, alma y espíritu. Nos dio la capacidad de pensar, decidir y soñar; y también nos regaló emociones y sentimientos. No es casualidad que sintamos alegría cuando compartimos con nuestros seres queridos. Tristeza cuando nos alejamos de alguien que amamos, o paz cuando estamos en comunión con Dios. Todo esto refleja el diseño perfecto del Creador. La Palabra nos recuerda: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:27).
Somos imagen de Dios, y eso incluye nuestra capacidad de amar y relacionarnos. Sin embargo, nuestra vida no puede sostenerse solamente de emociones. Dios también nos dio la capacidad de razonar y elegir qué relaciones cultivar, qué decisiones tomar y qué caminos seguir. Así, cada vínculo que mantenemos tiene un propósito: ayudarnos a crecer y a reflejar el amor de Cristo.
El sabio Salomón escribió: “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero” (Eclesiastés 4:9-10).
No fuimos creados para vivir en soledad, sino para apoyarnos unos a otros y caminar juntos en el propósito de Dios.
La verdad es que necesitamos de Dios y de las personas. Ninguna riqueza material ni logro personal puede reemplazar la plenitud que se encuentra en una relación genuina con el Señor y con nuestros semejantes.
Jesús mismo resumió la esencia de la vida en dos mandamientos: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:37-39).
Aquí está el secreto de una vida plena: amar a Dios y a los demás.
Cuando entendemos esto, descubrimos que todo lo que El Señor nos da no es solo para nuestro beneficio personal. El Señor nos bendice para que seamos de bendición. El Señor nos hace crecer en fe, paciencia, sabiduría y amor para que ayudemos a otros a crecer también.
Como dice 2 Corintios 9:8: “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”.
Dios nos da para que demos, nos fortalece para que fortalezcamos, nos ama para que amemos.
La vida cristiana no es estática; siempre hay un paso nuevo que dar, un nivel más que escalar, una meta superior que alcanzar. Pablo lo expresó con humildad y determinación: “Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:14). No es tiempo de retroceder ni de quedarnos estancados. Es tiempo de avanzar, de crecer en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo para derramar más de su amor.
Hoy es un buen día para reflexionar sobre: ¿Cómo están nuestras emociones, nuestras relaciones y bendiciones? ¿Estamos viviendo para nosotros mismos o siendo canales del amor de Dios?
Conclusión
Dios tiene más para ti. Él quiere llenarte de su paz, de su gozo y de su propósito. Pero también quiere usarte para tocar la vida de otros. No te detengas, no mires atrás, sigue creciendo en el Señor. Como dice Jeremías 29:13: “Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”. Hoy es el día para buscar a Dios con sinceridad y dejar que su amor transforme tu vida y puedas amar a los demas. “¿Te sumas?
Si necesitas ayuda para enfrentar los retos de la vida, te invitamos a la Iglesia Latina Impacto. Si vives cerca de Estero, Florida, acompáñanos todos los domingos a las 11:00 am para el culto dominical y los miércoles a las 7:30 PM para el estudio bíblico. Pastor César Galano, Iglesia Latina Impacto, 8088 Lord’s Way, Estero, FL 33928







