¡Yo sé que estás aquí!

¡Yo sé que estás aquí!

Es común que las situaciones difíciles nos hagan pensar que Dios nos deja tirados en medio de la oscuridad; cuando en realidad, su “cruce de brazos” cercano nos permite crecer y madurar.

El sentimiento de abandono puede experimentarse tanto en la soledad real como en la compañía de cientos de personas. Sea cual sea el caso, recordemos siempre que no es lo que percibimos bajo determinadas circunstancias lo que cuenta, sino lo que Dios declara en su Palabra. Nosotros podemos pensar que Él está muy lejos, pero en realidad está bien cerca. El salmista lo expresó de esta manera:

“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón” (Salmo 34:18).

Lo que percibimos como ausencia puede ser, en verdad, la manera en que Dios nos invita a confiar en su presencia.

Recuerda: no todo lo que parece es.

El mismo Jesús, en la cruz, exclamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46). Ese clamor no fue un abandono real, sino aparente. El Padre siempre estuvo en su Hijo, y el Hijo en su Padre; ambos eran una misma esencia: el amor que jamás abandona (Juan 10:30; Juan 14:10-11).

Jesús, cargando el pecado de toda la humanidad, experimentó el dolor más profundo. Como hombre, sintió la angustia del silencio, el aparente abandono; y como Dios, sabía que había un propósito eterno: nuestra salvación. Jesús muestra la vida con su componente de cruz; y nos hace reflexionar en: ¿Quiénes somos nosotros para no sentir abandono, soledad, tristeza o miedo en algún momento?

Por eso, cuando caminemos por valles de sombra, recordemos que Jesús ya anduvo por ellos primero. Por amor, sin pecado y para salvarnos, Jesús cargó dignamente con aquella cruz vergonzosa, y murió por ti y por mí. Gracias a su sangre preciosa, podemos contar siempre con Él.

Dios vive en nosotros en la persona del Espíritu Santo. Él nos impulsa a correr, y además, corre con nosotros. Da descanso a nuestros pies, nos da agua cuando tenemos sed, nos alimenta para que el hambre no apague nuestras fuerzas, nos permite ganar para mostrar su gloria, y también perder para enseñarnos a depender de Él y hacernos más humildes.

Conclusión

Dios jamás abandona. Él siempre está, siempre guía, siempre ama. Nos da la responsabilidad de decidir nuestro rumbo y, en ese proceso, nunca retira su Presencia.

Hoy, Dios nos invita a aferrarnos más que nunca a esta promesa:

“He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).

Si necesitas ayuda para enfrentar los retos de la vida, te invitamos a la Iglesia Latina Impacto. Si vives cerca de Estero, Florida, acompáñanos todos los domingos a las 11:00 am para el culto dominical y los miércoles a las 7:30 PM para el estudio bíblico. Pastor César Galano, Iglesia Latina Impacto, 8088 Lord’s Way, Estero, FL 33928

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